Lara arrasó de la mano de Mel Queen, en los primeros 30 partidos de aquella temporada 94-95, compilando record de 21-9 (a diferencia de la actual donde los larenses comenzaron con mal pie y fue un equipo irregular todo el año), pero en la segunda parte de la campaña firmaron la debacle del conjunto rojo, el cual perdió 18 de los últimos 30 choques. Sojo, Pérez y Armas se casi llevaron todos los premios de ese año pero el equipo no clasificó.
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El juego colectivo no se logró. Mucho menos las jugadas claves y básicas como el toque de bola, el bateo y corrido, o simplemente las jugadas de rutina. No se jugó para ganar sino para complacer económicamente a una directiva que tuvo el marketing por encima del bien del equipo, sacándole el máximo provecho a los 1000 hits de Robert y Sojo, más el retiro como jugador activo del último de ellos.
La gerencia ha dejado mucho que desear, donde los intereses económicos van por encima del espectáculo y la pasión que sienten los fanáticos hacia el Cardenales. De boca de los mismos jugadores, no pagan lo necesario para traer a sus estrellas de las Mayores- Iztúris, Escobar, Chacín, Rincón y Hernández-, ni tampoco le dan oportunidades de juego a su camada futura.Dicen que no había material listo en la paralela, y si ven los numeritos, el conjunto filial fue subcampeón esta temporada y por algo debe serlo. Nombres como Jesús Rodríguez, Heliécer Aguilar, Dirimo Chávez, Manuel Díaz, Larry Infante, Domingo Vázquez, Jonathan Jaspe fueron sonoros a la ofensiva, mientras que en el morrito lucieron Leslie Nácar, Armando Zerpa, Kenneth Sifontes, Carlos Rojas, Luis García, Robert Zarate, Carlos Rodríguez, José Cardie, Nibaldo Acosta, entre otros. El material está ahí pero sino se usa, difícilmente se verán desarrolladas las próximas generaciones del bando rojo.
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Malavé no fue el mismo de antaño. Ya no es un manager agresivo y eso se apreció a simple vista. Tal vez jugadas como el robo de base no se hicieron al principio de la campaña por ser Lara, el equipo más lento de la Liga, pero al entrar jóvenes como el sustituto Jonathan Herrera, Ugueto, Escobar, Infante, Iribarren y Rodríguez en las postrimerías del round robin, no era nada descabellado intentarlas y más aún cuando el equipo tenia chance clasificatorio a la final. Pedrique y Bailey si las hicieron y por eso se jugarán el titulo de la 2006-2007 a partir de esta semana.
No hubo entrega por parte de los jugadores, como en años anteriores, o tal vez porque los años no pasan en vano. Cardenales fue el geriátrico de la Liga. A esto hay que agregarles las lesiones de Tom Evans, Celestino López y Selwin Langaigne, quienes unidas a las de Jeff Harris y la partida de Ryan Houston dejaron a los pájaros rojos en un estado comatoso del cual nunca pudieron recuperarse.
Ha llegado la hora de la renovación pero ahora si con todo. Es hora de renovar el nido, y que se logre ganando juegos, es la meta de la gerencia, sin caer en desastrosas campañas como las tuvo Aragua, La Guaira y Caracas, en el pasado. La próxima campaña 2007-2008 se espera que se “mueva la mata” en el roster y lleguen los jóvenes a tratar de apoderarse de las posiciones que han dejado los viejos caballos que estarían quemando sus últimos cartuchos en la Liga Venezolana.
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Hasta aquí llega su columna Robo de Home, espero que nos encontremos aquí la próxima semana con más temas sobre la pelota venezolana y de Grandes Ligas. Para cualquier inquietud o comentario, escriban a hector.albate@gmail.com
FOTOS CORTESÍA DE EL IMPULSO y Archivo personal.

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